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miércoles, enero 18

Temerosos a MI cambio

Con el pasar del tiempo he tomado grandes decisiones que requieren mayores cambios ¿con miedo? por supuesto, somos personas de costumbres y por muy mínimas que sean hacía un cambio siempre existe el temor. De perder, ganar, temer o ser feliz. 

Pero nunca pensé que fuera tan terrorífico para las demás personas, hacer un cambio personal para ser mejor.

Y quién sabe, quizás la costumbre de observarme tal cual alfombra con todos a mi alrededor que al verme con la frente en alto y con la seguridad que voy por un camino mejor ¡los espanta!. 

- Con tu sinceridad sos cada vez más culera
- Esa no es la persona que yo conozco
- Te pelas, vos no eras así
 - Es que sos bien gruesa ¿va? (evitando mi mirada, con miedo)

¿Y por qué no serlo? ¿Por qué seguir guardando mis pensamientos y emociones por temor a lastimar a la otra persona? Y me parece tan cómico que las personas que me dicen que he cambiado no se dan cuenta de su cambio radical y brusco que tuvieron hace meses, por el cual no me quejé, ni les alegué, ni les tire mierda en cara por "el cambio".

Las personas cambian y es algo que no podemos evitar, ya sí es para bien o para mal ya es rollo de cada quien. Y en este caso, es MI rollo, es MI cambio, es MI decisión. 
Entonces recaigo en la pregunta del millón ¿quién de todos esos que dicen conocerme lo hacen de verdad? porque de ser así no se espantarían por mis cambios radicales y apoyarían la idea que éste año es MI año y de nadie más. Que por una puta vez en la vida quiero hacer algo por mí, un proyecto, una ilusión, una sonrisa, una vida por MI

No pienso llevarme a nadie por delante, nunca he sido de las personas que con tal de lograr sus objetivos pizotean a todos a su paso. Pero NO estoy dispuesta a quedarme callada cuando algo me moleste, por más mínimo que sea. 

- Tenés que acostumbrarte a vivir en una mentira, porque es mejor que vivir en la verdad

¿En qué cabeza cabe decirme semejante estupidez? Sí con los años he aprendido a no creerle a la gente, al menos por completo; prefiero quedarme con esa enseñanza a cerrar los ojos, caminando a ciegas. Creyendo en cada palabra que me dicen y prometen. Así no son las cosas, prefiero las verdades que duelen a incrementar la ingenuidad del caso, escuchando mentiras que sólo esa persona se cree.

Sí yo quiero que me crean cuando digo las cosas, al ser sincera y aclarar las situaciones, entonces me gustaría de una vez por todas que las demás personas hicieran el intento (ni que estuviera pidiendo mucho) de no quedarse callados y dejen de decorar mentiras para que me quede tranquila. 

Basta de hipocresía, basta de mentiras, basta de boludeces que no llevan a ningún lado. 
Sí tanto le temes a mi cambio, sí tanto temes que sea sincera y que luche por MI vida, entonces lamento decirte que VOS no me conoces y nunca lo vas a hacer.

Lamentablemente, por muy "tira mierda" que sea mi post, no lo es. Porque aparte de escribirlo por estos medios, lo pienso encarar. Por el momento sólo fue un desahogo, un "quitemos las máscaritas" que  rodean ésta sociedad que nos enseña a que las mentiras son mejores que las verdades.

En fin, sea una mentira, sea una cruda verdad: duele, el punto es que la mentira sólo te lleva a perder la confianza, la cruda verdad te guía a reforzar los lazos con la otra persona.

Así que eme aquí a "calzón quitado" demostrando que MI cambio no es tan malo como muchos creen, aunque quizás en éste momento no sepa demostrarlo porque escribo molesta y triste, decepcionada más que todo. Pero ya pasará, tiene que. Porque sino de qué sirve tanto "bla, bla, bla" del cambio por el cual estoy luchando.

Hikaru.

sábado, enero 14

¿A dónde fuimos a parar?

¿Qué sucedió con las historias de la vida cotidiana? incoherencias y comentarios fuera de lugar que siempre rodean mi día con día. Últimamente me he preguntado ¿a dónde fuimos a parar? digo, mis sentimientos y pensamientos, ideas y sueños. 

- En todo éste tiempo que llevamos hablando, jamás he visto una sonrisa, una ilusión o un proyecto por ti misma

Y es cuando recuerdo que "la verdad duele", como sí te cayera un balde de agua helada, un cuentazo en la cara, una patada en la espinilla cuando menos te lo esperas, en fin esas palabras dolieron. Pero son la verdad. 

El año pasado transcurrió en el aire, parecía que sólo hacía las cosas de manera automática (o quizás por él o ella, quién sabe) pero sí me preguntaran qué hice por mi esos 365 días del dos mil once, lamentablemente no podría responder, al menos una razón que valga la pena contar. 

¿A dónde fui a parar? Por llevármelas de vivir fresca, sin preocupación alguna terminé en una monotonía que todavía me duele recordar. 

- ¿Saben qué quisiera? - pensando - Verte sonreír, una sonrisa de verdad. Creo que nunca te he visto hacerlo.

Sorprende el hecho que no sea la misma persona y que una de ellas no sepa la verdadera razón de mi tristeza, de querer aislarme y dejar todo a un lado. Como diciendo: quiero mandar todo y todos a la mierda, ja! quién dijo que así iba a solucionar mis problemas, sola con mi soledad. Pero tarde o temprano con los golpes, caídas, malestares y crudas realidades se aprende. 

No prometeré y haré caso omiso a cualquier promesa, porque éste año lo que me importa más que las palabras son las acciones. He dicho. 

Hikaru.

lunes, enero 9

Nostalgias

¿Algún día entenderás mi lugar? Porque con el tiempo me he dado cuenta que pase lo que suceda las cosas no cambian y lo único que sigue achiquitándose y quebrándose, es mi corazón. 

Y al final de cuentas los "te amo" "te necesito" "te extraño" "te deseo" quedan postergados como palabras sin sentido de existir, prohibidas en un corazón atormentado. 

Como si el fuego se apagase lentamente, la brisa de lágrimas desconsoladas por un perdón que jamás llego, ni llegará. ¿Para qué y por quién? Sí de igual manera las palabras quedan estancadas y las acciones se van con el tiempo, con el aire, como sí fueran plumas decoloradas, desamoradas, desesperadas por desaparecer. 

A veces ya ni me siento, ni me encuentro, como sí el pasar de los días me enseña a estar mejor sola y no a medias. Porque por más que lo intente eso no (nos) lleva a nada y las vicisitudes martirizan la sonrisa que intenta sobresalir a pesar de todo el dolor.

Nadie me obligó, solita con mi soledad me enrede en emociones anuladas por una sociedad manipuladora y determinada por pilares estrictos, descorazonados, desalmados, sin gracia, soberbios, tan aburridos que no encuentro la manera de sobrevivir así.

No mando a mi corazón, no lo manipulo, ni lo fuerzo a sentir incoherencias. Pero tarde o temprano me doy cuenta que el amor no es suficiente y que el vacío se sigue acumulando como mañanas sin sol, como noches sin estrellas. Cansada, harta de bajar la mirada ante tus palabras que no consuelan ni mi aliento, mi respirar, mi palpitar.

Porque como dictan los fragmentos de ésta canción: 

"Quiero emborrachar mi corazón
para borrar un loco amor
que más que amor es un sufrir...

Yo siento nostalgia de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como fuego tú respiración.

Yo siento angustia 
de sentirme abandonada
y pensar que otra a tú lado
pronto...pronto te hablará de amor.

¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme, 
ni pedirle, ni rogarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud."

Grande Buika, tan profunda y desalmada me identifico con su cantar.  

Amelí

Fragmentos: Canción 'Nostalgias - Concha Buika'

domingo, enero 1

Nos vamos, dos mil doce

Y eme aquí intentando cranear una entrada fabulosa, que quede para el recuerdo, que permanezca como sí fuera única (y siempre) pero me atasco en la perfección y mejor decido sólo escribir, por escribir. Total, las palabras con el tiempo, se las lleva el viento.

Se viene un nuevo año, oportunidades diferentes, experiencias inevitablemente buenas o malas, quizás neutras como diría cierto bloggero. Años atrás trazaba planes, realizaba un listado de mis metas, tiraba cosas y reorganizaba espacios-emociones-pensamientos. 

Éste año decido que todo será diferente y que aprenderé a enfocarme en mí. Años atrás, la verdad ya ni lo recuerdo, determiné que las otras personas eran más importantes y por ende vivía por ellas, sin importar que yo quedara a un lado; pero más vale tarde que nunca darse cuenta que lo importante soy yo, aunque para muchas personas eso suele ser egoísta y sí! me cansé de darlo todo por los demás y hacerme a un lado, no tiene nada de malo darme la importancia que merezco.

Y dejando a un lado lo emocional, apartando los dramas diarios y constantes (que espero erradicar con el tiempo) pienso encaminarme en nuevos rumbos, crear, experimentar, inventar, concebir, establecer y fundamentar cosas tantas. Proyectos que han quedado fuera de lugar, historias encasilladas en conflictos pasionales, creaciones frenadas por impulsos de ansiedad. 

Joder, vamos a dejar toda la mala racha atrás. Toda los malos momentos habrá que abonarlos, aprender de ellos y continuar. He de confesar que estoy cansada de estancarme en experiencias que no me llevan a nada, así que cueste lo que cueste yo he de volver a lo que era, soy y seré.

Nos vamos (con todo), dos mil doce.
Ésta mujer viene con todas las ganas de hacer un cambio, en todos los sentidos.

Hikaru.

sábado, diciembre 31

Nos fuimos, dos mil once

Éste dos mil once dejó muchas hojas en blanco así como muchas otras sin espacio alguno. 
Quisiera escribir con seguridad que fue un buen año, pero para qué engañarme. 
Quién iba a pensar que me costaría tanto escribir acerca de estos meses que sentí tan inconclusos y complicados.
¿Por que yo así lo quise?
Quizás, cabe la posibilidad que mi persona haya decidido complicarse tanto la existencia pero también recaen otras situaciones y personas.
Y al final de cuentas la única decisión que importa es la propia.
Qué decir, me es tan fácil divagar en un mar de palabras que no tienen fin alguno.
Y quizás no tenga importancia darle un final espectacular a dicha entrada, por ser el último día de éste dos mil once, tan crudo, tan cruel, tan lleno de tristezas y olvidos, mentiras, engaños y venganzas.
Oh, quisiera que mi corazón estuviera lleno de alegría al terminar, viéndome al espejo como un sueño dulce de cosas bonitas y profundas.
Pero por otro lado en el silencio pienso y me digo a mi misma "Será mejor así, dejar a un lado tantas cosas negativas y renacer éste nuevo ciclo de vida".
Porque tarde o temprano nos damos cuenta que complicamos tanto el vivir que no disfrutamos ni el mínimo segundo de vida. Al menos, tiendo a hacerlo.
Tampoco simplifico mi año como algo malo, claro que hubo cosas buenas (pocas pero duraderas), emprendí viajes inolvidables con personas increíbles en muchos sentidos.
Aprendí tanto y cumplí pocas metas que años atrás me propuse, pero las valieron.
Así como la enseñanza de un amor familiar, porque hace tanto me alejé de ellos y necesitaba recuperar el tiempo perdido.
Por ello me despido con felicidad y dejo de tristeza de tantos meses, semanas, días, horas, minutos y segundos todo lo que paso, quedándome con lo bueno y abonando lo malo para que siga fortaleciendo mi alma y corazón.
Porque a pesar de lo malo, soy lo que soy.
Y agradezco a quién sea que siga viva y continúe con todo y todo.
Para demostrarme un día más que ésta mujer puede aprender a vivir aunque le cueste la vida.

Nos fuimos, dos mil once y aquí vamos dos mil doce.

Hikaru.

Fotografía: Bicicletas de alquiler en Av. La Reforma - México D.F. 
Recuerdo de una tarde calurosa, una tarde de fotografías.

viernes, diciembre 23

Veintidós

El tiempo transcurre así como las circunstancias, nuevas experiencias y viejos aprendizajes que relucen con caídas y subidas por una vida mejor.
Los años pasan por mi cuerpo, entrañables sensaciones de los pasos alejados, como sí cada respiro causara un estrago mental.
Recordando mis años de gato, mi vida humana, mi estancia en un mundo tan irreal.
¿Cuántos van? ¿Cuántos faltaran?
No cuento los segundos, no espero los minutos, no extraño las horas.
Aprendí a vivir en mi día junto al presente, sin preocuparme tanto por el pasado, ni el qué dirán o pensarán de una vida tan extraña pero al mismo tiempo tan común.
Enamorada de la vida a pesar de los pesares, porque no todo terminó siendo como quise, soñé, añoré, deseé, imaginé.
Es como sí de un momento a otro todo lo planeado se fuera para abajo y los años de trabajo (porque a veces se sienten como años) no hubieran servido de nada, en vano.
Pero sonrío al mañana que me alegra, iluminando las manos que día con día me enseñan que la vida es corta y hay que aprovecharla.
Días malos, días buenos, noches angustiantes así como alegres, madrugadas dolorosas así como risueñas, semanas eternas así como semanas sin contar.
Pasaron los meses y sin darme cuenta eme aquí con un año más existiendo, viviendo, experimentando, soñando, errando, complicando, deseando, ayudando, confesando, prometiendo.
Cosas tantas.
Pero un año más que lo valió todo, porque a pesar de ser uno de los años más tristes, dolorosos, complicados de mi existir (a mi manera y a mi pensar) valió la pena cada respiro tan dificultoso como amoroso, tan irresistible como irremediable.
Porque puedo decir con seguridad que éste año aprendí más que nunca.
Por los errores ajenos, propios, con vos y conmigo, con ellos y aquellos; porque a pesar de que las cosas no salieron como mi corazón lo anhelaba he aprendido a amar las desventajas y ventajas que me trae la vida.
Dejé de creer en las promesas (ahora más que nunca) y aprendí a querer las acciones más que las palabras, dejé a un lado el endulzarme el oído por sueños inconclusos y aprendí con golpes al corazón que vale más una sonrisa sincera que mil palabras que no llevan a nada.
Aprendí que amar no significa vivir para la otra persona y cambiar por completo con tal de hacerla feliz, aprendí que ser amada no significa miles de detalles materiales y promesas sin cumplir.
Aprendí con tristeza y con dolor que aunque el amor se acabe la vida continúa y los pequeños detalles de la vida son los que me hacen ser lo que soy.
Aprendí que las mentiras tarde o temprano se descubren y que los perdones no valen nada sí no hay un cambio rotundo en la contraparte.
Aprendí que la vida nos trae sorpresas inimaginables y personas nuevas que nos hacen ver que la vida no espera y que depende de nosotros continuar luchando por un mañana mejor.
Aprendí que aprender no es de un día para otro, pero tampoco es un imposible.
Éste año lo valió, por eso y más

Feliz, feliz, feliz cumpleaños a mí.

Hikaru.
Fotografía: Las 2 personas que más amo en mi vida, mi hermano y mamá.